martes, 23 de agosto de 2011

603




Son cerca de las 6 de la mañana y he estado conversando con “la chica de mis sueños” de la noche por más de 3 horas. Bailamos, fumamos y traté de darle toda la cerveza posible para que ella se pusiera más “horny” y así poder ganar en el contacto físico, pero ella, una mujer que pesa menos de 60 kilos, parece beber mucho más que yo, porque a mi parecer se ha tomado, independientemente de toda la cerveza que le dí, casi una botella de ron y no le pasa nada. 



Es patético pensar que pese a tener 25 años no sepa enfrentar a las mujeres. 



La chica le pide el cigarro que está fumando, se lo quita de la mano y luego de fumar, la chica le devuelve el cigarro y deja su mano junto a la de él. El chico “sin moverse de su escritorio” viajo a la luna y más que sentirse  un afortunado, se siente un tipo pobremente patético, porque al ser hombre, para él es de imbécil no hacer nada y que las chicas se la jueguen por él, es una responsabilidad mayor, un mayor peso por lo cual está mucho más nervioso. No sabe qué hacer ni cómo actuar. Solo atina a dejar de fumar y tirar lo más lejos posible ese cigarro. 



El tipo siente como el corazón le palpita demasiado fuerte y este empieza a transpirar de mala manera, lo cual también lo perjudica psicológicamente, porque piensa que el hedor lo está abandonando y no atina a nada. Una vez que piensa esto, recuerda que no a todas las señoritas les gusta el olor a cigarro, que a lo mejor tiene mal aliento y no sabe cómo atinar. 



El tipo está demasiado nervioso, por lo cual si antes estaba hablando cualquier cosa “interesante”, ahora solo se dedica a beber un poco más rápido que lo anterior y hablar cosas sin sentido, especialmente de su vida, de lo patética que es su vida y que la quiere cambiar.La chica le empieza a hacer cariño en la mano y todo hace demostrar que ella está como embobada. No sabemos si la chica actúa así con todos los hombres en los cuales pone la vista durante un carrete, si a la chica de verdad le interesa el tipo o si está enamorada de él por lo patético que se ve, lo cual es algo casi tierno.

¿Dije enamorado? 

Yo no creo en el amor, menos en una noche de juerga.

Ella le pregunta si es que sabe algo de las estrellas y esas cosas que él siempre ha encontrado fome, pero de real importancia. Le dice que no. Ella le pregunta si sabe que fue primero, si el huevo o la gallina. Él le dice que no y que no se atreve a dar una posible respuesta.
Cualquiera diría que esa posible relación no vale ni un mísero centavo y que en ese instante no se está dando para nada “la cosa bonita”.
Como si esto no fuera peor, llego al lugar el típico ebrio que no le hace caso a nadie. Solo los mira y le impacta que ella, una chica linda le tenga tomada la mano a un tipo que expele olor a pobre diablo.

El ebrio saca de su vestón un barquillo y se empieza a tomar el helado. Grita al mundo que esta ebrio ¿por qué? Porqué son los mejores helados de pasas al ron que existen en todo el mundo.
La chica tiene miedo y no sabe qué hacer. El tipo le suelta la mano, se para, abraza de manera afectuosa al tipo ebrio y lo invita a conocer el mundo. El tipo se pega el cono de helado en su frente y se va corriendo.

El chico con la chica se miran a los ojos y no se les ocurre nada mejor que reírse. Se ríen, lloran de risa y siguen riendo. Él la mira a los ojos nuevamente y le pide un beso. La chica acepta, pero le advierte que no sabe besar. Se besan y el tipo abre los ojos para ver si está besando de verdad. Todo parece de ensueño, salvo que el tipo no puede cerrar los ojos mientras besa a la chica. Al final los cierra y se dejan de besar. Momento incómodo. No saben que decir y si lo han hecho bien o mal. Se toman la mano de nuevo, él le hace cariño con el dedo pulgar. Lo hace como un acto que le sale del corazón. Es algo innato. Lo hace por la ternura que le provoca la chica esa. 

La chica le habla y él no entiende nada.

Es como que no la tuviera tomando en cuenta, pero lo que pasa es que el tipo no lo puede creer. En fin, la chica le pregunta si ¿sí o no? El chico no sabe que responder, pero se arriesga con un sí. La chica se para, le pide un cigarro, lo prende, entra  a la casa, sale con una cerveza para el tipo. Él la acepta, se la toma al seco, ella se ríe y le convida de su cigarro. Ella le toma la mano, también le hace cariño con el dedo pulgar y se lo lleva del lugar. 

Todos creen que son una pareja que lleva mucho tiempo, nadie sabía que esa noche se conocieron, pero no se separaron nunca más… Nunca más por todo el siguiente año, hasta que se volvieron a encontrar en la misma fiesta y se saludaron como si fueran 2 buenos conocidos que nunca se han odiado, lo cual no es verdad.


Share: