jueves, 29 de mayo de 2014

El karma no me deja llorar.

Muchas veces me gustaría morir para olvidar las malas decisiones de mi vida. Lo imbécil que fui. Lo estúpido que actué y el daño que hice. Quiero llorar, pero esas putas lágrimas no salen. Es como el karma hecho sentimiento. Me siento terrible. Me duele el alma. Quisiera llorar, pero esas putas lágrimas de sal no salen. Me duele el alma, insisto y quiero llorar.
No tengo destino y quizás tampoco tenga ganas de llorar. Solo soy inmaduro. Un triste ser inmaduro.
Cada vez que camino, siento que avanzo para el lado. Yo solo quiero ser feliz y mi mayor miedo es que quizás nunca lo sea. Estoy destinado a ser un tipo amargado. DE VERDAD QUE LO PIENSO. Específicamente no odio a nadie, pero odio todo, desde las palomas hasta mi forma de pensar. Soy tan imbécil. De verdad quiero llorar, pero el puto karma no me permite hacerlo.

Hoy no quedan ganas de nada, ni siquiera llorar, por más que lo intente, hasta en eso he vuelto a fracasar.
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